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De señorita a señora, Tancnol. Publicidad, Shanghái, China 1937

Donación de Yasmin Paricio Burtin, adquirido en Shanghái
Postura sentada, no sujeción del pecho (derecho).

Dimensions: 150 x 100 mm.

De señorita a señora» (o «De mujer soltera a mujer casada», en el círculo de arriba a la derecha). Anuncio en un periódico del producto Tancnol que contenía un extracto de 當歸 (Dong Quai, Dang Qui o Dang Gui o Angelica china), de nombre botánico Angelica sinensis, fabricado por la empresa farmacéutica Xinya creada en Shanghái en 1926. Dirigido a mujeres jóvenes para ayudarles a sobrellevar las «grandes responsabilidades que contraen tras el matrimonio».

El anuncio tiene una parte gráfica potente, consecuencia del alto porcentaje de analfabetismo de la época. En la parte derecha la joven con uniforme escolar y estudiando en un pupitre e hilando en casa, en la izquierda se transforma en mujer con tacones que sirve la comida al marido, amamanta a un bebé y pasea a un niño posiblemente camino de la escuela. El texto de abajo advierte de cómo tras el matrimonio las responsabilidades como ama de casa surgen de inmediato; Tancnol sirve para tratar eficazmente todo tipo de trastornos menstruales y es una ayuda indispensable para que las señoritas cumplan con sus futuras responsabilidades familiares tras el matrimonio; si una mujer padece de enfermedades menstruales, no podrá cumplir adecuadamente con sus sagradas responsabilidades de la maternidad.

En las décadas de 1920 y 1930, Shanghái se convirtió en uno de los grandes polos de atracción de Asia, una ciudad cosmopolita donde convivían de forma intensa la tradición china y la influencia de la modernización occidental. Su rápido crecimiento económico, la presencia extranjera y el auge de la cultura urbana favorecieron la aparición de nuevos modelos sociales y culturales. En ese contexto surgió el ideal de la “Nueva Mujer”: una mujer moderna, instruida y urbana, que podía estudiar, trabajar y participar en la vida pública. Sin embargo, esa aparente emancipación encontraba límites claros, pues la sociedad seguía esperando de ella que terminara subordinando su independencia al matrimonio, la familia y el servicio al marido. Este movimiento fue menos una realidad plenamente alcanzada que un ideal cultural cargado de tensiones: promovía educación, trabajo y cierta autonomía femenina, pero sin cuestionar del todo las estructuras familiares y la autoridad masculina. La película «Nueva Mujer», dirigida en 1935 por Cai Chusheng y de trágicas consecuencias para su protagonista, refleja precisamente esa ambivalencia, del mismo modo que el anuncio de Tancnol que, como toda la publicidad de la época, utiliza la «liberación de la mujer» como gancho de ventas. Aunque los anuncios celebraban a la mujer soltera instruida y moderna, casi siempre devolvían su propósito final al ámbito doméstico, al matrimonio como futuro obligatorio.

Actualizado el: 23/05/2026

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De señorita a señora» (o «De mujer soltera a mujer casada», en el círculo de arriba a la derecha). Anuncio en un periódico del producto Tancnol que contenía un extracto de 當歸 (Dong Quai, Dang Qui o Dang Gui o Angelica china), de nombre botánico Angelica sinensis, fabricado por la empresa farmacéutica Xinya creada en Shanghái en 1926. Dirigido a mujeres jóvenes para ayudarles a sobrellevar las «grandes responsabilidades que contraen tras el matrimonio».

El anuncio tiene una parte gráfica potente, consecuencia del alto porcentaje de analfabetismo de la época. En la parte derecha la joven con uniforme escolar y estudiando en un pupitre e hilando en casa, en la izquierda se transforma en mujer con tacones que sirve la comida al marido, amamanta a un bebé y pasea a un niño posiblemente camino de la escuela. El texto de abajo advierte de cómo tras el matrimonio las responsabilidades como ama de casa surgen de inmediato; Tancnol sirve para tratar eficazmente todo tipo de trastornos menstruales y es una ayuda indispensable para que las señoritas cumplan con sus futuras responsabilidades familiares tras el matrimonio; si una mujer padece de enfermedades menstruales, no podrá cumplir adecuadamente con sus sagradas responsabilidades de la maternidad.

En las décadas de 1920 y 1930, Shanghái se convirtió en uno de los grandes polos de atracción de Asia, una ciudad cosmopolita donde convivían de forma intensa la tradición china y la influencia de la modernización occidental. Su rápido crecimiento económico, la presencia extranjera y el auge de la cultura urbana favorecieron la aparición de nuevos modelos sociales y culturales. En ese contexto surgió el ideal de la “Nueva Mujer”: una mujer moderna, instruida y urbana, que podía estudiar, trabajar y participar en la vida pública. Sin embargo, esa aparente emancipación encontraba límites claros, pues la sociedad seguía esperando de ella que terminara subordinando su independencia al matrimonio, la familia y el servicio al marido. Este movimiento fue menos una realidad plenamente alcanzada que un ideal cultural cargado de tensiones: promovía educación, trabajo y cierta autonomía femenina, pero sin cuestionar del todo las estructuras familiares y la autoridad masculina. La película «Nueva Mujer», dirigida en 1935 por Cai Chusheng y de trágicas consecuencias para su protagonista, refleja precisamente esa ambivalencia, del mismo modo que el anuncio de Tancnol que, como toda la publicidad de la época, utiliza la «liberación de la mujer» como gancho de ventas. Aunque los anuncios celebraban a la mujer soltera instruida y moderna, casi siempre devolvían su propósito final al ámbito doméstico, al matrimonio como futuro obligatorio.