Alimentación con leche de animales. Loba, Rómulo y Remo. Tapabocas, Francia 1990-2000
Tapabocas cañon Marina Somme. Loba capitolina amamantando a Rómulo y Remo, Tito Livio.
Dimensions: 135 mm, 10 mm
Los tapabocas eran, en origen, unos tacos cilíndricos de madera, con que se protegía de la humedad el ánima de las piezas de artillería en los barcos. Desde finales del siglo XIX se fabrican en bronce y decorados, habiéndose convertido hoy en objetos decorativos montados sobre madera. En Francia, la Fundición de Arte M. Mercier «BRONCES DE MOHON», provee a la Marina Nacional.
Lupam sitientem ex montibus, qui circa sunt, ad puerilem vagitum cursum flexisse; eam summissas infantibus adeo mitem praebuisse mammas. (A thirsty she-wolf from the nearby mountains strayed towards the crying children and meekly bent over them and offered them her breasts).
This is the wonderful (but incredible) description of Titus Livy (59 BC to 17 AD) in his Ab Urbe Condita (History of Rome from its foundation, 1:4).
Unbelievable, because the composition of canine milk is so different from that of female milk that the children would have died within a few days.
El mismo Tito Livio no concede veracidad a lo que acaba de contar, pues unas líneas más abajo, opina que la leyenda puede deberse al oficio de la mujer del pastor que recogió a los niños (meretriz, prostituta en un lupanar, una «loba», como decían los pastores).
Actualizado el: 26/05/2024
Los tapabocas eran, en origen, unos tacos cilíndricos de madera, con que se protegía de la humedad el ánima de las piezas de artillería en los barcos. Desde finales del siglo XIX se fabrican en bronce y decorados, habiéndose convertido hoy en objetos decorativos montados sobre madera. En Francia, la Fundición de Arte M. Mercier «BRONCES DE MOHON», provee a la Marina Nacional.
Lupam sitientem ex montibus, qui circa sunt, ad puerilem vagitum cursum flexisse; eam summissas infantibus adeo mitem praebuisse mammas. (A thirsty she-wolf from the nearby mountains strayed towards the crying children and meekly bent over them and offered them her breasts).
This is the wonderful (but incredible) description of Titus Livy (59 BC to 17 AD) in his Ab Urbe Condita (History of Rome from its foundation, 1:4).
Unbelievable, because the composition of canine milk is so different from that of female milk that the children would have died within a few days.
El mismo Tito Livio no concede veracidad a lo que acaba de contar, pues unas líneas más abajo, opina que la leyenda puede deberse al oficio de la mujer del pastor que recogió a los niños (meretriz, prostituta en un lupanar, una «loba», como decían los pastores).

