Ánima del Purgatorio. Figura de madera, Guatemala 2000 – 2010
"Ánima sola", ánima del purgatorio, mujer con hija o hijo lactante en madera de palo blanco obra de José Canil Ramos (1981-) de Chichicastenango (Santo Tomás Chichicastenango) en el departamento de Quiché, Guatemala.
Dimensiones: 220 x 150 x 130 mm, 558 g.
Según la doctrina de la Iglesia católica, las ánimas del Purgatorio son almas de personas que han muerto con algún pecado o imperfección y necesitan ser purificadas por un tiempo, antes de poder entrar en el cielo. Su sufrimiento puede ser aliviado y el tiempo de purificación puede ser acortado por las oraciones, misas, limosnas y buenas obras de los vivos. Esta purificación no ocurre ni en el cielo ni en el infierno, sino en un lugar intermedio llamado Purgatorio, que es el estado o lugar en el que se purifican estas almas mediante un fuego idéntico al del Infierno, pero temporal.
La doctrina, con antecedentes muy antiguos en la Iglesia Católica, fue formulada en varios concilios: Lyon II (1274), Florencia (1431-45) y ratificada en el de Trento (1545-63) contra la reforma luterana y en el de Vaticano II (1959-65). Tras el concilio de Trento, la Iglesia difundió el culto a las ánimas del Purgatorio de forma masiva por medio de la imprenta, el arte (capillas, pinturas, retablos, estatuas), fiestas y cofradías y hermandades, siendo este culto a los muertos, junto al culto a la Virgen y el culto al Santísimo los puntales que oponer al protestantismo, amén de un lucrativo negocio (misas, limosnas, indulgencias).
La devoción a las ánimas del purgatorio llegó a América Latina con la colonización española y se integró en la práctica religiosa local con elementos de sincretismo por fusión con creencias indígenas en distintos lugares.
El “Ánima sola” a “Alma desamparada” es una imagen muy popular en América Latina, Andalucía, Nápoles y Sicilia, que representa a un alma sufriendo en el purgatorio, rodeada de llamas, a menudo mujer y a veces con cadenas.
Citas: Purgatorio, Animas del Purgatorio (Almería), Anima sola.
Según la doctrina de la Iglesia católica, las ánimas del Purgatorio son almas de personas que han muerto con algún pecado o imperfección y necesitan ser purificadas por un tiempo, antes de poder entrar en el cielo. Su sufrimiento puede ser aliviado y el tiempo de purificación puede ser acortado por las oraciones, misas, limosnas y buenas obras de los vivos. Esta purificación no ocurre ni en el cielo ni en el infierno, sino en un lugar intermedio llamado Purgatorio, que es el estado o lugar en el que se purifican estas almas mediante un fuego idéntico al del Infierno, pero temporal.
La doctrina, con antecedentes muy antiguos en la Iglesia Católica, fue formulada en varios concilios: Lyon II (1274), Florencia (1431-45) y ratificada en el de Trento (1545-63) contra la reforma luterana y en el de Vaticano II (1959-65). Tras el concilio de Trento, la Iglesia difundió el culto a las ánimas del Purgatorio de forma masiva por medio de la imprenta, el arte (capillas, pinturas, retablos, estatuas), fiestas y cofradías y hermandades, siendo este culto a los muertos, junto al culto a la Virgen y el culto al Santísimo los puntales que oponer al protestantismo, amén de un lucrativo negocio (misas, limosnas, indulgencias).
La devoción a las ánimas del purgatorio llegó a América Latina con la colonización española y se integró en la práctica religiosa local con elementos de sincretismo por fusión con creencias indígenas en distintos lugares.
El “Ánima sola” a “Alma desamparada” es una imagen muy popular en América Latina, Andalucía, Nápoles y Sicilia, que representa a un alma sufriendo en el purgatorio, rodeada de llamas, a menudo mujer y a veces con cadenas.
Citas: Purgatorio, Animas del Purgatorio (Almería), Anima sola.






