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Nodriza y soldado Pioupiou. Postal humorística, Francia 1903

El soldado Pioupiou (Piupiu) en "reconocimiento" (del pecho) de la nodriza.
Exterior. Postura sentada. No sujeción del pecho (derecho).

Dimensiones: 92 x 140 mm

Serie de 5 postales humorísticas sobre el soldado Pioupiou y la nodriza.

  1. El ataque
  2. Contraataque
  3. En reconocimento
  4. El asalto
  5. Sorpresa

A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.

Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional, por una parte, y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.

de

Serie de 5 postales humorísticas sobre el soldado Pioupiou y la nodriza.

  1. El ataque
  2. Contraataque
  3. En reconocimento
  4. El asalto
  5. Sorpresa

A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.

Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional, por una parte, y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.