Nodriza y soldado, Brux. Postal humorística, Francia 1910-1920
Postal nº 14 D.Noir, Dibujo de Brux.
Dimensiones: 90 x 140 mm
Un soldado manosea el pecho de la nodriza con una mano, mientras con la otra sujeta al bebé. “¡Y pensar que se da esto a un niño!”.
A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.
Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.
Un soldado manosea el pecho de la nodriza con una mano, mientras con la otra sujeta al bebé. “¡Y pensar que se da esto a un niño!”.
A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.
Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.


