Nodriza y soldado. Postal humorística, Francia 1920-1930
Postal marca GARDE à VOS de la serie Los 5 sentidos del soldado: la vista. n 157
Dimensiones: 90 x 140 mm
Los soldados admiran los pechos generosos de la nodriza y le lanzan piropos de dudoso gusto:
- “Y a du monde au balcon, et l’arrière train est confortable”
- “Oh! le bail equipage! Je m’ mettrais bien dans les brancards!”
- “Avec un pétard pareil y a de quoi faire sauter les bretelles!”
- “J’pourrais-t-y trinquer avec le nourrison, on aurait chacun son goblet”
A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.
Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.
Los soldados admiran los pechos generosos de la nodriza y le lanzan piropos de dudoso gusto:
- “Y a du monde au balcon, et l’arrière train est confortable”
- “Oh! le bail equipage! Je m’ mettrais bien dans les brancards!”
- “Avec un pétard pareil y a de quoi faire sauter les bretelles!”
- “J’pourrais-t-y trinquer avec le nourrison, on aurait chacun son goblet”
A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.
Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.


