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Nodriza y soldado, Locuras del corazón. Plato Creil & Montereau, Francia 1876-1884.

Plato de loza fina con decoración mediante transferencia grabada. 
Anverso: Un soldado mira el pecho de la nodriza que amamanta. 
Reverso: " Folies du coeur". "Le fantassin et la nourrice, l'un ne va pas sans l'autre" (El soldado de infantería y la nodriza, el uno no va sin la otra).
Serie Locuras del corazón (Folies du Coeur) nº 4. Estos platos se llamaron también de loza "hablante" por sus leyendas y fueron muy populares en las décadas de 1870 y 1880.
Exterior, parque, silla, banco. Postura sentada. Sujeción del pecho (derecho) por debajo con pulgar y palma de mano en "C".

Dimensiones: 

Manufactura francesa Creil-Montereau, activa desde 1797 a 1955. Las siglas B & Cie corresponden a Barluet & Cie, que dirigieron la empresa de 1876 a 1884.

A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados (¡y hasta platos!) en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.

Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.

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Manufactura francesa Creil-Montereau, activa desde 1797 a 1955. Las siglas B & Cie corresponden a Barluet & Cie, que dirigieron la empresa de 1876 a 1884.

A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados (¡y hasta platos!) en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.

Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.