Virgen y Niño bebiendo vino, Joos van Cleve c. 1520. Fotografía, Hungría 2026
Fotografía tomada por Miguel y Jose en el Museo de Bellas Artes de Budapest en 2026.
Dimensiones: 218 x 1740 píxeles
La Virgen con el Niño Jesús bebiendo vino, c. 1520. Óleo sobre tabla de roble de 53 x 41 cm. Obra del pintor flamenco Joos van Cleve, Joos van der Beeke van Cleve, (Cleves, 1485 – Amberes, 1540). Se conserva en el Museo de Bellas Artes de Budapest.
El pintor sustituye deliberadamente la leche materna por el vino: María ofrece a su Hijo, en lugar del pecho, un recipiente con vino que el Niño sostiene y bebe activamente. La leche está presente precisamente por su ausencia, pues el artista reemplaza el alimento natural de la Virgo Lactans por el vino sacrificial, convirtiendo la escena en un auténtico contrapunto teológico de la Virgen de la Leche. El vino simboliza la sangre que Cristo derramará en la Cruz y, al aceptarlo desde la infancia, Jesús anticipa simbólicamente su entrega redentora. Al mismo tiempo, prefigura la institución de la Eucaristía, en la que el vino se convierte en la sangre de Cristo. Aunque durante los siglos XIV y XV el vino y las uvas ya aparecen como símbolos eucarísticos en pinturas de la Virgen y el Niño, fue Joos van Cleve quien convirtió la imagen de María ayudando al Niño a beber vino en un tema iconográfico propio, de notable éxito y amplia difusión.
Actualizado el: 10/07/2026
La Virgen con el Niño Jesús bebiendo vino, c. 1520. Óleo sobre tabla de roble de 53 x 41 cm. Obra del pintor flamenco Joos van Cleve, Joos van der Beeke van Cleve, (Cleves, 1485 – Amberes, 1540). Se conserva en el Museo de Bellas Artes de Budapest.
El pintor sustituye deliberadamente la leche materna por el vino: María ofrece a su Hijo, en lugar del pecho, un recipiente con vino que el Niño sostiene y bebe activamente. La leche está presente precisamente por su ausencia, pues el artista reemplaza el alimento natural de la Virgo Lactans por el vino sacrificial, convirtiendo la escena en un auténtico contrapunto teológico de la Virgen de la Leche. El vino simboliza la sangre que Cristo derramará en la Cruz y, al aceptarlo desde la infancia, Jesús anticipa simbólicamente su entrega redentora. Al mismo tiempo, prefigura la institución de la Eucaristía, en la que el vino se convierte en la sangre de Cristo. Aunque durante los siglos XIV y XV el vino y las uvas ya aparecen como símbolos eucarísticos en pinturas de la Virgen y el Niño, fue Joos van Cleve quien convirtió la imagen de María ayudando al Niño a beber vino en un tema iconográfico propio, de notable éxito y amplia difusión.


