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Nodriza y soldados. Postal humorística, Francia 1900-1910

La crisis de leche. El pecho de la nodriza. Reavituallamiento. Ediciones SID, Paris.
Exterior. Postura sentada. No sujeción del pecho (derecho).

Abmessungen: 85 x 135 mm

AbschnittPostkarten
MaterialPappe
KontinentEuropa
Jahr1901-1910

Dos soldados franceses de la primera guerra mundial miran embelesados (el pecho) como amamanta una nodriza: «Eh! la petite mère, il a pas l’air de se plaindre du ravitaillement, le loupiot!» («¡Eh, madrecita, el crío no tiene aspecto de quejarse del abastecimiento!»).

A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.

Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.

Actualizado el: 29/01/2026

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Dos soldados franceses de la primera guerra mundial miran embelesados (el pecho) como amamanta una nodriza: «Eh! la petite mère, il a pas l’air de se plaindre du ravitaillement, le loupiot!» («¡Eh, madrecita, el crío no tiene aspecto de quejarse del abastecimiento!»).

A lo largo de finales del siglo XIX y primera mitad del XX fueron muy comunes las imágenes en postales, revistas, ilustraciones y grabados en las que soldados de permiso coquetean con nodrizas en los parques, miran absortos sus pechos desnudos mientras amamantan y, cuando pueden, se dedican a sobarlos. Son nodrizas trabajando en hogares acomodados de grandes ciudades, viven en casa de sus empleadores y su trabajo es cuidar del bebé, amamantarlo y sacarlo a pasear. Tienen prohibido amamantar al hijo propio al que han dejado en su pueblo, generalmente muy alejado de la ciudad, y con gran riesgo de desnutrición y muerte.

Estas imágenes recogen el ambiguo discurso masculino sobre el pecho femenino en Occidente. Su doble función, reproductivo-nutricional por una parte y erótico-sensual, por otra, es responsable de la mayoría de bromas sobre la lactancia materna. En Occidente, desde la segunda mitad del siglo XIX, se ha primado el aspecto sensual, en detrimento y censura del nutricional: durante décadas era fácil contemplar pechos femeninos desnudos, pero siempre sin amamantar.