Difunta Correa, San Juan. Figura votiva-4, Argentina 2015
Adquirida en Vallecito.
Dimensioni: 105 x 75 x 40 mm, 87 g.
Intorno al 1840, a Caucete, nella provincia di Sanjuan, nel nord-ovest dell'Argentina, viveva María Antonia Deolinda Correa, una giovane donna felicemente sposata con un figlio di pochi mesi che stava allattando. Suo marito, nonostante fosse malato, era stato reclutato con la forza dalle truppe montonere durante la guerra civile. Afflitta per non avere notizie di lui, Deolinda parte con il figlio per cercarlo nel deserto di San Juan, verso La Rioja. Sulla collina di Vallecito rimase senza acqua e senza forze e morì. Qualche giorno dopo alcuni mulattieri la scoprirono morta, mentre il figlio era sopravvissuto allattando al seno della madre morta.
Pese a que no hay ninguna prueba documental de estos hechos relativamente recientes, se ha erigido un santuario en honor a la “Difunta Correa” o “Difuntita Correa” con múltiples capillas en el cerro de Vallecito, siendo millares de peregrinos los que lo visitan para dejar exvotos y pedir favores, entre ellos, las madres y embarazadas, el de tener buena leche. Su culto, no reconocido por la Iglesia Católica, se ha extendido por Argentina y Uruguay. Muchos camioneros dejan botellas de agua en los caminos para que a nadie le vuelva a pasar lo que a Deolinda.
En el santuario se venden y hay numerosas figuras votivas (exvotos) como la aquí representada, que también se ponen en millares de pequeños altares situados en las cunetas de carreteras por Argentina.
Tema: lactancia después de la muerte de la madre.
Intorno al 1840, a Caucete, nella provincia di Sanjuan, nel nord-ovest dell'Argentina, viveva María Antonia Deolinda Correa, una giovane donna felicemente sposata con un figlio di pochi mesi che stava allattando. Suo marito, nonostante fosse malato, era stato reclutato con la forza dalle truppe montonere durante la guerra civile. Afflitta per non avere notizie di lui, Deolinda parte con il figlio per cercarlo nel deserto di San Juan, verso La Rioja. Sulla collina di Vallecito rimase senza acqua e senza forze e morì. Qualche giorno dopo alcuni mulattieri la scoprirono morta, mentre il figlio era sopravvissuto allattando al seno della madre morta.
Pese a que no hay ninguna prueba documental de estos hechos relativamente recientes, se ha erigido un santuario en honor a la “Difunta Correa” o “Difuntita Correa” con múltiples capillas en el cerro de Vallecito, siendo millares de peregrinos los que lo visitan para dejar exvotos y pedir favores, entre ellos, las madres y embarazadas, el de tener buena leche. Su culto, no reconocido por la Iglesia Católica, se ha extendido por Argentina y Uruguay. Muchos camioneros dejan botellas de agua en los caminos para que a nadie le vuelva a pasar lo que a Deolinda.
En el santuario se venden y hay numerosas figuras votivas (exvotos) como la aquí representada, que también se ponen en millares de pequeños altares situados en las cunetas de carreteras por Argentina.
Tema: lactancia después de la muerte de la madre.


