Difunta Correa, San Juan. Fotografía-1, Argentina 2007
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Intorno al 1840, a Caucete, nella provincia di Sanjuan, nel nord-ovest dell'Argentina, viveva María Antonia Deolinda Correa, una giovane donna felicemente sposata con un figlio di pochi mesi che stava allattando. Suo marito, nonostante fosse malato, era stato reclutato con la forza dalle truppe montonere durante la guerra civile. Afflitta per non avere notizie di lui, Deolinda parte con il figlio per cercarlo nel deserto di San Juan, verso La Rioja. Sulla collina di Vallecito rimase senza acqua e senza forze e morì. Qualche giorno dopo alcuni mulattieri la scoprirono morta, mentre il figlio era sopravvissuto allattando al seno della madre morta.
Pese a que no hay ninguna prueba documental de estos hechos relativamente recientes, se ha erigido un santuario en honor a la «Difunta Correa» o “Difuntita Correa” con múltiples capillas en el cerro de Vallecito, siendo millares de peregrinos los que lo visitan para dejar exvotos y pedir favores, entre ellos, las madres y embarazadas, el de tener buena leche. Su culto, no reconocido por la Iglesia Católica, se ha extendido por Argentina y Uruguay. Muchos camioneros dejan botellas de agua en los caminos para que a nadie le vuelva a pasar lo que a Deolinda.
En el santuario se venden y hay numerosas figuras votivas (exvotos) como la aquí representada, que también se ponen en millares de pequeños altares situados en las cunetas de carreteras por Argentina.
Fotografías tomadas por el Dr. Gustavo Sager, pediatra neonatólogo del Hospital San Martín de La Plata, especialista en Lactancia Materna y promotor, junto a Gabriela N. Santoro, técnica en Nutrición, del primer banco de leche materna de Argentina, inaugurado en 2007.
Fotografías enviadas por por Mónica Tesone, licenciada en psicología y coordinadora de enlaces profesionales de La Liga de la Leche Argentina.
Regalo traído directamente desde Argentina por la familia adoptiva de la niña Natalia.
Intorno al 1840, a Caucete, nella provincia di Sanjuan, nel nord-ovest dell'Argentina, viveva María Antonia Deolinda Correa, una giovane donna felicemente sposata con un figlio di pochi mesi che stava allattando. Suo marito, nonostante fosse malato, era stato reclutato con la forza dalle truppe montonere durante la guerra civile. Afflitta per non avere notizie di lui, Deolinda parte con il figlio per cercarlo nel deserto di San Juan, verso La Rioja. Sulla collina di Vallecito rimase senza acqua e senza forze e morì. Qualche giorno dopo alcuni mulattieri la scoprirono morta, mentre il figlio era sopravvissuto allattando al seno della madre morta.
Pese a que no hay ninguna prueba documental de estos hechos relativamente recientes, se ha erigido un santuario en honor a la «Difunta Correa» o “Difuntita Correa” con múltiples capillas en el cerro de Vallecito, siendo millares de peregrinos los que lo visitan para dejar exvotos y pedir favores, entre ellos, las madres y embarazadas, el de tener buena leche. Su culto, no reconocido por la Iglesia Católica, se ha extendido por Argentina y Uruguay. Muchos camioneros dejan botellas de agua en los caminos para que a nadie le vuelva a pasar lo que a Deolinda.
En el santuario se venden y hay numerosas figuras votivas (exvotos) como la aquí representada, que también se ponen en millares de pequeños altares situados en las cunetas de carreteras por Argentina.
Fotografías tomadas por el Dr. Gustavo Sager, pediatra neonatólogo del Hospital San Martín de La Plata, especialista en Lactancia Materna y promotor, junto a Gabriela N. Santoro, técnica en Nutrición, del primer banco de leche materna de Argentina, inaugurado en 2007.
Fotografías enviadas por por Mónica Tesone, licenciada en psicología y coordinadora de enlaces profesionales de La Liga de la Leche Argentina.
Regalo traído directamente desde Argentina por la familia adoptiva de la niña Natalia.



